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Diaz Pereira, Victor Hugo

Director General

Como profesional en educación, opino que:  La educación requiere de la guía de los profesores y educadores, pero debemos entender que las personas también pueden educarse a sí mismas siendo autodidácta. Sin embargo, todo tipo de experiencia de vida puede causar un efecto formativo, ya que allí se plasma la forma de pensar, sentir y actuar de la persona.

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La vida nos ofrece diariamente, la oportunidad de seguir construyendo nuevos conocimientos, ampliarlos de manera que estos nos ayuden a crear soluciones innovadoras y a mejorar nuestro desempeño para poder brindar una atención de calidad del servicio educativo, para el cual fuimos formados, generando una adecuada combinación entre la educación y la acción que impacte positivamente en la comunidad.

“Toma la actitud de un estudiante, nunca seas demasiado viejo para hacer preguntas, nunca sepas demasiado como para aprender algo nuevo.”
Og Mandino

Biografía

Apreciados colegas y estudiantes.
Comparto estas líneas con ustedes, pues siento que les servirá de reflexión y motivación para vuestra tarea cotidiana como formadores de esta casa superior de FID. Siempre he visto que ustedes son docentes apasionados por su vocación que día a día se preocupan en formar nuevas generaciones de maestros, poniéndole sentimiento y calidad humana al intercambiar permanentemente conocimientos que traen consigo y poderlos contrastar con el conocimiento científico, haciéndoles entender que cada conocimiento es válido en cada contexto y que estos deben ser respetados y tomados en cuenta, ya que, es parte de la riqueza cultural que posee cada persona.

El haber participado en el diplomado de gestión y pedagogía intercultural en convenio con el MINEDU y la UARM, ha fortalecido mi identidad, mis creencias y valores de respeto hacia mí mismo y hacia el otro. Asimismo, ha permitido generar nuevas propuestas que han sido incorporados en los instrumentos de gestión, trabajados con ustedes en las diferentes jornadas; sin embargo, seguiremos aprendiendo y construyendo juntos.

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Permítanme comentarles pequeños extractos de los inicios de mi vida profesional, a los 21 años, se inicia mi experiencia como docente de EBR en II.EE. unidocente (en la comunidad de Fray Martin de Porres) y multigrado (la comunidad de Sudadero), donde llegué y pude escuchar lo que Dios me dijo “trabaja con niños, que es la razón de existir de un verdadero maestro y siempre suma a favor de ellos y ellas, que tanto necesitaban aprender y despertar su curiosidad para enfrentarse con seguridad a la vida, al conocer las primeras vocales y grafías y al sentir el gusto por aprender a leer, escribir y conocer nuevas palabras”. Cada día que un niño leía, sentía su mirada llena de amor y cuando escribían sus nombres y aprendían de manera paralela a jugar con semillas e ir agrupando cantidades para encontrar su valor abstracto en estas agrupaciones, lo maravilloso era escucharles decir, aquí hay seis semillas y se le corresponde el número “6” verdad profe. Decirles, que los padres de familia, me tenían aprecio y confianza desde un principio les mentiría, pues mis antecesores habían dejado huellas nada gratas en la escuela. Pasado el tiempo, los padres de familia, encontraron el valor a la labor del MAESTRO, pues mi satisfacción se agranda, al ver que ellos, también aprendieron a leer conjuntamente con sus hijos en las “escuelas dominicales de alfabetización” donde los padres aprendieron a leer y escribir y es cuando ellos pudieron ayudar a sus hijos en realizar las tareas dejadas en la escuela. Ver a los padres de familia escribiendo textos y resolviendo pequeñas situaciones problemáticas y recordar sus miradas la emoción y gratitud, es que hasta ahora llena mi corazón y mi vida de mucha felicidad. Este trabajo realizado en mis primeros años de vida en la escuela me indica que no me he equivocado de ser maestro, decirles que en la comunidad donde empecé a trabajar, no había luz y se bebía el agua de
las quebradas, con esas carencias era el ser más feliz y sentía que todos cooperaban para sentir eso. Por ello, siento que Dios me envió a estos lugares para soñar y hacer que otros sueñen conmigo, en un proyecto de vida desde la humildad de la escuela en medio del bosque, entre criznejas, ponas, abejas y avispas.

Como formador de esta casa superior de estudios, desde hace más de 20 años, debo comentarles que a tuve a los mejores maestros y maestras que me ayudaron a ser siempre una persona honesta y con sólidos principios éticos, sus consejos me hacían sentir importante y me ayudaron a crecer como ser humano y persona, como no recordar a la profesora Gladys Belermina Cornelio Figueroa, mi directora una maestra de maestras, quien me brindó muchas oportunidades en mi crecimiento personal y profesional, a mis profesoras Simona Teresa Yatto Flores, Amelia Alvarado Flores, Irene Prado Vela, Manuela Carpio Bustinza, Mauro Cumpa Maqui, al Hno. Jesús Marcos Ayuso y a muchos más de los buenos y mejores maestros, que me hacen sentir un rosarino de corazón con mucho sentimiento de fe y confianza en Dios y nuestra Buena Madre.

Lo aprendido, me ha permitido creer y confiar en las personas, valorarlas, respetarles como hicieron conmigo; sin embargo, he aprendido también, que las personas somos diferentes, pero lo que no debemos olvidar que los maestros debemos ser muy homogéneos en la responsabilidad y la ética, será la única manera de demostrar a los estudiantes que como formadores y tutores por naturaleza, debemos enseñar que el amor a los niños, adolescentes y jóvenes que nos esperan en la institución educativa, debe ser lo más preponderante, ya que, debemos ayudarles a despertar su imaginación, curiosidad y deseos de indagar y que para ello, es importante hacer tres cosas LEER, LEER Y LEER, de manera, que lo que construyan con sus niños, ya en sus aulas les ayuden a encontrar o acercarse a la verdad y no puedan tener errores que marquen sus vidas. A ustedes, queridos colegas formadores, decirles que no debemos mirar con desconfianza las inquietudes particulares de sus compañeros de trabajo, los estudiantes y trabajadores administrativos, por el contrario, debemos ser capaces de integrarnos en las diferentes actividades, haciendo lo posible para que las personas con cuales compartimos diariamente, se sientan parte de esta comunidad de aprendizaje y podamos realizar siempre trabajos colaborativos, en bien de nuestra institución y de los estudiantes, nuestra razón de ser como maestros. Esto nos dará mucha fuerza, creatividad y audacia. Así mismo, sabemos que todas las personas que conforman la familia rosarina, tienen algo que aportar para mejorar nuestro desempeño que favorezca la formación integral de los estudiantes.

Finalmente, considero importante invitarles a ser parte de una “comunidad de práctica y aprendizaje” donde se enfatice el enfoque intercultural, tomando en cuenta la problemática institucional y que para ello es importante, contar con docentes formadores que dominen la lengua materna de los estudiantes de EIB; asimismo, que los demás formadores en las clases que impartimos, podamos fusionar la teoría con la práctica con ejemplos concretos que estén alineados al nuevo perfil del egresado; es decir con los dominios, competencias y desempeños en educación superior, sin descuidar la mira a la EBR; para ello, debemos apoyarnos de la tecnología a través del Fifi, de tal
manera que estemos conectados con el mundo de la información que nos lleve a ser más lectores e investigadores.

Un docente formador rosarino, debe ser capaz de poder contemplar la belleza en los corazones y sentimientos de las personas, de esta manera sentirnos privilegiados de estar conectados con vivencias profundas y personales de nuestros compañeros de trabajo y estudiantes, de manera que podamos atender sus necesidades, como decía el padre Damián “lo que conecta con los sentimientos permanece, lo que pasa sólo por las neuronas se pierde”. Una de las razones de esta comunidad de práctica es precisamente aprender de la convivencia con nuestros compañeros y estudiantes a través de un transitar en los conocimientos y saberes, dialogar sobre ellos y mejorar nuestro desempeño.

Quiero agradecerles por su tiempo al leer esta misiva y que siempre se note que nuestra tarea como docentes formadores, debe responde a nuestra vocación de servicio, de manera que regalemos un trabajo cargado de felicidad, entusiasmo y armonía a nuestros estudiantes, lo que se traducirá a tener en aula un estudiante entregado, atento y motivado por aprender del trabajo realizado diariamente. Quiero terminar recogiendo un extracto del poema de Javier Heraud el “Río” que dice:

Yo soy un río
un río
un río
cristalino en la mañana.
A veces soy
tierno
y bondadoso. Me
deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy de beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.

Seamos capaces de ser como este río con nuestros estudiantes, para no dejarlos con sed de conocimiento.

Dios mediante.
Víctor Hugo Díaz Pereira
Director general

Educación

  • Título Pedagógico de Profesor de Educación Primaria. IESP Público “Nuestra Señora Del Rosario”
  • Licenciado en Educación Primaria. Universidad Privada “José Carlos Mariátegui de Moquegua”
  • Magister en Ciencias de la Educación con mención en docencia universitaria. Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”
  • Doctor en Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”

Publicaciones

  • Guía del Educador del Bosque de los Niños.
  • Cuentos Amazónicos de Madre de Dios. Compilación de Cuentos Inéditos de Estudiantes de Ebr.
  • Guías de Investigación de Proyecto y Desarrollo de Tesis.

Habilidades

Experiencia como Docente en Investigación 100%
Capacitador a Docentes de Educación Primaria90%
Capacitador en Temas Educativos en el nivel de Educación Superior.100%
Experiencia en Gestión Institucional.100%